domingo, 8 de julio de 2012

Apología de una mujer feliz

Caminaba en dirección a mi casa cuando comenzaron a caer algunas gotas de lluvia. Apuré el paso para evitar el aguacero. Mientras andaba, una tímida gota cayó sobre mi cara justo debajo de mi ojo, y comenzó a recorrer el mismo camino que recorrería una lágrima. Entonces, detuve mi andar, cerré los ojos, levanté mi rostro en dirección al cielo y me dejé cubrir por la incipiente tormenta: Me había dado el regalo de llorar tras haber olvidado cómo.

6 comentarios:

Aïna J. Sandoval Murgan dijo...

Que hermoso tía :)

Maximiliano Vásquez dijo...

Que hermoso... Una mujer feliz.

Tomás dijo...

Quiero que ella seas tú; derramando lágrimas de emoción y alegría a través de una vida merecida de ser vivida :).

Anónimo dijo...

Buenísismo, como siempre.
Me encanta leer tus historias, ¿cuándo se publicarán?

Alita.

La fórmula perfecta dijo...

Excelentemente bueno. He leido tu blog desde hace muuuuuucho tiempo, dejame decirte que mas de una vez tus escritos han sido capaces de reponerme, eres muy buena :D sigue asi y visita el mio cuando puedas ♥

PAM s dijo...

Me acabo de enterar que tienes un blog!!! Me encanta lo que escribes eres muy talentosa y te admiro por eso.