miércoles, 19 de abril de 2017

Censo pura sangre.

Se acaba de ir la chica que me censó, un amor ella.

Una de las preguntas (spoiler alert) en la que nos detuvimos fue si me consideraba de sangre indígena. Respondí que sí, que obvio, soy mestiza.

"¿Etnia en específico?", "Un poco de todas, supongo". Por toda respuesta, empezó a enumerar del listado que tenía en el papel.

- La verdad, no sé, pero claramente no soy de una sola raza, la historia de Chile es un indicador evidente de que venimos de un montón de etnias. Quiltros de tomo y lomo, y a mucha honra.

Se quedó mirándome perpleja con el lápiz en la mano.

- ¿Mapuche?
- Sí, claro. Mapuche...

Marcó la casilla al tiempo que me comentaba que, de todo el edificio, fui la única que se declaró mestiza.

domingo, 8 de julio de 2012

Apología de una mujer feliz

Caminaba en dirección a mi casa cuando comenzaron a caer algunas gotas de lluvia. Apuré el paso para evitar el aguacero. Mientras andaba, una tímida gota cayó sobre mi cara justo debajo de mi ojo, y comenzó a recorrer el mismo camino que recorrería una lágrima. Entonces, detuve mi andar, cerré los ojos, levanté mi rostro en dirección al cielo y me dejé cubrir por la incipiente tormenta: Me había dado el regalo de llorar tras haber olvidado cómo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Cotidianidad cristalizada.

Mientras regresaba a mi casa de las compras, la puerta exterior de una casa que había en el camino se abrió en el momento exacto en que pasé frente a ella. Instintivamente entré. Limpié prolijamente todo, lavé la ropa, recogí la maleza que había en el jardín y preparé la cena mientras tarareaba una antigua canción. Cerca de las seis de la tarde, llegó el dueño de la casa. No tuve tiempo de explicarle nada: me saludó con un beso convencional y me preguntó cómo había sido mi día. Luego cenamos e hicimos el amor antes de dormir abrazados. Cuando desperté a la mañana siguiente, estaba sola. Me levanté, desayuné y salí. No bien estuve en la vereda, la puerta se cerró con fuerza. Volví a mi casa. Nadie preguntó el porqué de mi ausencia. Hoy vi en el supermercado al dueño de la casa. Me miró sin reconocerme y siguió su camino. La puerta no se ha vuelto a abrir.

lunes, 2 de abril de 2012

En el fundamento del amor...

Confiando en cuán infinitamente él la amaba, ella puso veneno en su copa. No alcanzó a ver su final: Amando cuánta confianza había depositado ella en él, no le fue difícil matarla en pequeñas dosis de pastillas noche a noche, y verla cerrar sus ojos para siempre antes de verlo ella caer muerto producto del brebaje.

lunes, 22 de agosto de 2011

Plaisir d'amour...



Ya era el momento.


Cuando al fin llegó aquel día tan esperado, Consuelo, que tanto lo imaginó, se sentía curiosamente nerviosa y sin saber qué hacer. Sintió el compás de su pecho acelerar con cada paso que daba; de cierta forma, su cuerpo tomó la iniciativa antes que su mente. Transcurrían los minutos, lentamente, y se aproximaban, así como lo hicieron al día exacto, a la hora exacta de su encuentro. 

“Todo esto no puede ser mera casualidad", pensó mientras se mordía los labios... y la verdad, nada tenía que ver la casualidad en lo que le estaba pasando, pero ella aún lo ignoraba. Sentada, esperó. Como era sociable y algo impaciente, se puso a hablar con un guardia del edificio más cercano. Los minutos transcurrían melodiosos, y en un compás de cuatro cuartos la hora había llegado ya...

Supo en ese instante, al verlo acercarse, que todos sus caminos la habían estado llevando suavemente a hacia aquel muchacho que tenía enfrente, del cual no podía apartar la vista. Consuelo imaginó de muchas formas su encuentro; sin saberlo, había esperado por ese momento durante toda su vida. Él y ella fueron amigos en el anonimato, y ella agradecía la tremenda compañía en que él se había convertido en su peor momento, cuando nadie, ni siquiera sus más cercanos, le tendió la mano mientras ella se hundía. Su encuentro tangible consistió en palabras, palabras ni dulces ni sabias, sino más bien sinceras... Hablaron en un lenguaje que solo ellos manejaban, o más bien, rompieron el lenguaje existente por falta de calidez, y así crearon uno propio.

Caminaron por la orilla de la playa, primero mirando la arena, luego el hermoso paisaje que ofrecía el reflejo del sol en el mar. Caminaron primero separados, y luego, con la excusa de lanzarse al agua, caminaron abrazados. Supieron en ese instante, en que el ya imaginado tacto se volvió real, que el temor de estar solos en el mundo ya nunca los haría su presa, porque aunque sólo fue un segundo, sintieron una conexión verdadera.

Se despidieron con un abrazo tibio y cercano. No se besaron, pues ajeno era a ellos el monótono ritual de la conquista… Volverían a verse pronto, era necesario. Juntos y solos, ése sería el contexto apropiado para que no sólo los besos, sino también las caricias y una súbita entrega absoluta les confirmara, de curiosa forma, que debían empezar una historia que no acabaría de acabarse jamás...

lunes, 30 de mayo de 2011

Diagnóstico inesperado.

Ironicé con mi psicóloga acerca del diagnóstico que pondría en mi ficha. "¿Esquizofrenia? ¿Bipolaridad? ¿Personalidad múltiple?". Sabía con claridad que mi diagnóstico no se acercaba a eso; había sobrevivido a situaciones extremadamente dolorosas y enfrentaba la vida con una envidiable fortaleza. Ella sonrió. Mi entereza la asombraba, yo lo sabía, y sabía que la derivación que me hicieron a ella era simplemente un error.

"Trastorno adaptativo", dijo finalmente.

Entonces la maté.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Qué bueno que llegaste...

La intensidad se había ido,
también la desgracia.
Los sentidos dormidos,
los sueños rotos,
la vorágine mareante,
el calor que no sentí,
la ternura que se fue,
la mirada vacía,
un jardín florido que no emocionaba,
una espera sosa,
un encuentro cualquiera,
una llamada curiosa,
un caminante en el jardín...

.
Tu luz...

Y de pronto, esa melodía a mis oídos. Esa melodía que sigue sonando.

Nada volvió de súbito,
pero desde que mi vacía mirada
se llenó de ti,
supe que volvería.
Todo volvería, porque tú llegaste...

Qué bueno que llegaste a mi vida,
me llenaste de felicidad, una que no conocía,
y me diste la fe -la sigues dando- en un futuro feliz =)