martes 7 de octubre de 2008

More than words




www.Tu.tv
Saying "I love you"
Is not the words I want to hear from you.
It's not that I want you
not to say, but if you only knew
how easy it would be to show me how you feel...
More than words, is all you have to do to make it real!
then you wouldn't have to say that you love me
Cos I'd already know...

What would you do, if my heart was torn in two?
More than words to show you feel
that your love for me is real...
What would you say, if I took those words away?
Then you couldn't make things new
just by saying I love you

More than words...

Now, I've tried to talk to you and make you understand:
all you have to do is close your eyes
and just reach out your hands and touch me...
Hold me close, don't ever let me go!
More than words, is all I ever needed you to show;
then you wouldn't have to say that you love me...
Cos I'd already know


What would you do, if my heart was torn in two?
More than words to show you feel
that your love for me is real...
What would you say, if I took those words away?
Then you couldn't make things new
just by saying I love you

More than words...

miércoles 9 de abril de 2008

DeL oTRo LaDo De La HiSToRia...

Mi bella, mi preciosa, mi dulce princesa; por favor préstame un poco de atención. Estos años a tu lado han sido maravillosos, eres tan dulce, tan buena, tan tierna, tan radiante... Pensarte me emociona, y tu dulzura se queda en mi garganta como un atascadero que no logro evitar, que me duele y me cobija en todo aquello que eres tú, grácil y suave, como el oleaje que me dedicaste cuando me dijiste, en un abrazo cálido y con lágrimas en los ojos, que me amabas con todo tu ardiente y frágil corazón.

Has vivido cosas que no mereces, mi vida. No imaginas cuán impotente me siento de no haber paliado ese dolor incluso antes de conocerte. Esa calidez tan linda que llevas en tu forma de mirar, de sonreír y perdonar, de pronto se opaca ante los recuerdos de esa soledad que viviste producto de la incomprensión de la familia sanguínea a la cual nunca perteneciste. Ellos se golpeaban, sí, y te golpeaban también. Golpeaban tus mejillas y tu autoestima; golpeaban con ello tus esperanzas y tu inocencia; golpeaban también tus ganas de vivir, y quizás por esa razón fue que te conocí tan escondida en tu mundo, tan oculta a los ojos de todos, tan guardiana de la poca luz que te quedaba, de esa mínima esperanza que fortalecías sólo de vez en cuando, para que no te doliera la soledad.

Y en eso aparecí. Me deslumbraste sin saberlo; tu suave andar como de oleaje, tu perfil sereno, tus sorpresas que alegraban mi día... Recuerdo cuántas veces te miré sin que lo notaras. Recuerdo que quedó plasmado en mi memoria tu gusto por las letras. Me valí de eso para deslumbrarte como tú lo hiciste conmigo. Maravillosamente lo logré, y la luz tenue que guardaba tu corazón se volvió una hoguera, y te vi en todo tu esplendor. Tus besos dulces, tus ternuras cotidianas, tu suave cuerpo, tu apasionada entrega. Te potenciaste, volviste a creer en ti. Quisiste vivir, y tus mejillas, sonrosadas tantas veces por tantas bofetadas, se sonrojaron ante nuestros cómplices recuerdos, nuestros códigos, nuestro lenguaje en común.

Mi pequeña, si te amé cuando te conocí, tanto más te amé cuando volviste a brillar. Te admiré, porque vi que saliste adelante con la sola fuerza de tu melodioso amor. Tu vida era otra, todas tus penas anteriores se volvieron fuerza, fuerza que me revitalizaba, porque sabía que eras feliz... que yo te había hecho feliz.

Mi querida, mi amada, luego de eso te empecé a fallar. Te obligué a que tuvieras una imagen distinta... Me obligué también a ser diferente. Debiste entender que algo en mí había cambiado, que lo nuestro no podía ser como estaba siendo hasta entonces... Y vi la paciencia que me tuviste, el amor que me ofreciste para fortalecerme en el dolor. Con toda la fuerza que había en tu corazón, que parecía un torrente sin intenciones de agotarse, me abrazaste mil veces, y mil veces me recordaste cuánto me amabas. También agoté tu paciencia, porque no puse de mi parte. Te hice llorar tantas veces, tantas como me pediste que me alejara y te dejara tranquila. Era en esos momentos yo quien se desesperaba. Agobiaba tu teléfono, te enviaba cartas, te buscaba aún en los lugares en que sospechaba que pudieras estar... Luego te tenía, en mis ojos, en mis brazos, en mi cuerpo... Y te volvía a fallar.

Dulzura, fueron más de tres años en lo mismo. Cada vez que aceptaste mis reglas, esas reglas que ahora me coartan tanto como al principio, fui yo quien las rompió. Eras -eres- irresistible... en tu ternura, en tu voz, encuentro el refugio que tampoco tuve en mi niñez. Me vuelves pueril, y luego de eso estoy a tu merced... Siempre para volver a fallarte.

Perdiste tanto, arriesgaste tanto por mí. Enfrentaste todo cuanto se podía enfrentar. No comprendí cómo tuviste tanta fuerza para hacerlo. Yo no hubiera podido, no pude... perdiste seres queridos en ese camino, pero no importaba: Tu alma se encontraba abandonada a la intemperie en medio de la lluvia, y sólo yo vi que era hermosa detrás del barro que la cubría. Te tomé en mis brazos, te di calor y abrigo, te hice cariño, te miré con amor. No, no pienses eso... Nunca sentí lástima por ti. Tu luz es demasiada como para atreverme a creer que estoy por sobre ella.

Querida, amada, perdóname por amarte tanto, y fallarte así; perdóname por el daño que te he hecho. Luego de tantas crisis, tantas lágrimas, tanto dolor y tanta esperanza desesperada, siento que caíste más bajo de lo que ya estabas cuando te conocí. Entiéndeme... Te amo con todo mi ser... ¿Cómo no amarte, si eres una luz que se reparte generosa entre los demás?

No llores, por favor. Esto me cuesta más a mí que a ti. Siempre me costó más: Me costó porque nunca proyecté que fuéramos a sentir tanto... No fue un error el sentimiento, sino la forma de expresarlo, compréndelo... Me costó porque siento que podremos ser felices de otro modo... No sigas llorando, por favor... Me costó porque mi imagen se hubiera manchado a tu lado... No me llames egoísta, te lo pido... Me costó porque hay parámetros que obedecer... Por favor, no sigas llorando, no dudes que te amo... Me costó porque eres irresistiblemente adorable, y por eso no pude poner freno cuando tú me lo pediste alguna de esas tantas ocasiones... No me pidas que me quede, no lo hagas... Me costó porque CReo Que SeRé más feliz siendo madre, con un esposo y una imagen familiar que proyectar.

Adiós, mi pequeña princesa. Sé que te destruí, pero quédate con este consuelo: A tu lado fui feliz.

sábado 9 de febrero de 2008

Zigzag amoroso...

...Y ellos que miraban las noticias y se aterraban juntos... XD


Para amarse, Cándida y Ángel se recorrieron gradualmente en las cuatro habituales etapas: Miradas, Boca, Manos, Cuerpo...

Enamorarse a primera vista fue cosa necesaria.
Su conversación y sus besos les otorgaron la mutua certeza.
Las caricias de uno eran la fuente del deseo y el placer del otro.
Y al intimar, nunca una entrega fue más intensa y plena.

Curioso. Para desamarse, recorrieron las mismas cuatro etapas:

Rencor y desprecio se acusaban en sus ojos. Aunque era un mudo reproche la mayoría de las veces.
Las palabras hirientes intensificaron las miradas, y pronto se hicieron poco.
Empujones, manotazos... Puñetazos finalmente.
Cuerpo... ¿Cómo decirlo? Cándida nunca le perteneció tanto como en aquella última vez: Íntimamente en sus brazos, como hacía mucho que no estaba, concluía degollada y víctima de su amado Ángel, quien luego se ahorcó.

viernes 18 de enero de 2008

100 PaLaBRaS...

¡Y bien! Las dos obras que más me gustaron de las 3 que hice. Censuro la tercera obra porque el conocido concurso parece haber olvidado que se trataba de cuentos urbanos, de contingencia y contemporaneidad, y que por lo tanto, de los miles de cuentos que quizás aludían a Transantiago y que fueron medianamente decentes, debieron poner al menos uno. Censuro la tercera obra entonces, y me olvido de ella, tal como lo hizo el concurso... (¿Quién dijo que la libertad de expresión existía? xD)

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Caleidoscopio emocional


"No podemos seguir con esto", me dices llorando al teléfono para concluir nuestros más de tres años de relación. Mientras tanto, yo razono en lo que teníamos: una complicidad perfecta, ninguna discusión encima, tu aliento cálido y tu cuerpo al amanecer… y tú razonas en lo que nos hizo terminar: la sociedad adversa, tu miedo al rechazo, tu homofobia y tu constante recuerdo de que eres mi mejor amiga, y yo la tuya.



Alea jacta est (basada en un hecho real)

Catedral con Bandera. Joven universitaria espera troncal 201 en el paradero. Atraídos por suculenta mochila, dos sospechosos caminan silentes hacia ella. Forcejean exitosamente y se echan a correr. Universitaria grita y corre como ellos. Recupera, al cabo de un par de cuadras y sin perderlos de vista, el cuerpo del delito con una punzada que seguramente iba a su abdomen: presa suculenta y escudera. Universitaria, aliviada, piensa "esta no la cuento dos veces". Y sus pensamientos son interrumpidos de manera profética por un nuevo sospechoso silente, quien rescata la valiosa presa y la aleja para siempre de su antigua dueña.
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¡¡¡Agradeceré sus críticas!!!
¡Ah! Y que me digan cuál les gusta más =D


Besitos cuenta cuentos,
Mizar...

jueves 6 de diciembre de 2007

Onanista...

Se masturbó con gozo cuando descubrió a su musa inspiradora...
Se masturbó con locura al notar que lo miraba de soslayo...
Se masturbó incrédulo cuando ella mostró interés en su plática...
Se masturbó eufórico el día que la besó...
Se masturbó tranquilo cuando ella reconoció que lo amaba...
Se masturbó desesperado cuando discutieron por primera vez...
Se masturbó feliz cuando se miraron nuevamente...
Se masturbó apasionado al recordar sus encuentros íntimos...
Se masturbó impotente cuando supo que ella estaba enferma...
Se masturbó maldiciendo a Dios cuando supo que no habría remedio...


Cuando ella murió, no se masturbó más:
Onanista, pero no necrófilo.

miércoles 24 de octubre de 2007

PReMoNiCióN...

Soledad se despertó con una canción aún sonando en su cabeza. No era raro que sucediera, sin embargo la melodía poco tenía que ver con sus gustos. Se desperezó presta; sonriendo todavía por tararear esa extraña canción, y sin más, se fue a bañar.

Mientras el agua corría por su cuerpo desnudo, se dejó llevar por la tibieza con los ojos cerrados. De pronto, sin abrirlos, vio otra vez esa odiosa visión-luz-premonitoria que le anunciaba siempre alguna tragedia; la misma que años atrás le anunció la muerte de su mejor amiga cuando la vio por primera vez; la misma que causó escalofríos a su madre cuando le comentó su experiencia, y minutos después, les redobló el escalofrío a ambas, cuando se les informó de la muerte de otro ser querido... la misma que, con menor intensidad, anunció una serie de tragedias menores a la muerte... la misma que, por todas esas razones, se volvía una odiosa experiencia para Soledad.

Salió de la ducha y se vistió rápido. Despejó de su cabeza la fatal idea mientras repasaba sus actividades para el día. Debía preparar sus materiales, estudiar un poco y asistir a sus clases de siempre. Salió tarde y apresurada de su casa, por lo que pronto olvidó la idea.

Transcurrieron las horas del día sin mayores altibajos. Incluso aceptó de buena gana una fiesta que se haría en la casa de uno de sus compañeros. "¿Dónde? Mmm... ¿Pero no es un poco peligroso por allá? Es cierto, no importa... Total, no saldremos de tu casa, ¿verdad?"

Al llegar, la recibió una melodía extrañamente familiar. Claro, era la misma con la que había despertado por la mañana. Súbitamente, el recuerdo de la visión lumínica la invadió como una peste. Las palpitaciones comenzaron, primero lentamente; luego acompañadas de un zumbido. "Todo está bien", se dijo, "No saldremos de aquí, por lo que no sucederá nada a ningún ser querido" No fue necesario salir, el tiroteo comenzó en la casa vecina; tampoco sucedió nada a ningún ser querido, la bala perdida fue directamente a su cabeza. Las palpitaciones y el zumbido terminaron abruptamente, y lo único que imperó, para contrastar con el silencio de todos alrededor de Soledad, fue el compás de la música que cerró sus ojos para siempre.

lunes 8 de octubre de 2007

Sobre mi última gran odisea…

¡¡¡Teletón!!! ¡¡¡Voluntariados!!! Lejos una de las experiencias más enriquecedoras y llenas de amor que mi casi cuarto de siglo de vida atesora. Pero como todo lo bueno, todo lo bello, todo lo digno de contemplación y alabanza tiene un final (al menos en esta vida), llegó el momento de finalizar el ciclo (aunque sólo temporalmente, el próximo año lo viviré de nuevo), y la forma de cerrarlo tenía que ser con un proyecto… el de nuestro grupo fue “Cuánto vale el Shosss”, una serie de presentaciones de índole cultural, artística, humorística y cuanta ística quisiera hacerse parte del evento.

Intentar entrar en detalles, o siquiera contar los hechos como cronológicamente acontecieron es una odisea mayor de lo que mi estrés puede dar (ahora mismo, mientras escribo, no estoy estresada; pero aquel día, in situ, era una bolsa de temblores que ahora rememoro de forma tremendamente difusa, casi onírica); por lo que mencionaré lo más importante y haré el intento de que sea en orden temporal, y sin perder de vista nada relevante:

Los días previos a la actividad fueron destinados a planificar qué presentaciones serían las del día aquel; llamar por teléfono al invitado especial, que con su tremendamente buena disposición no nos falló; convencer a mis chanchitos, que con su nobilísimo corazón accedieron de buena gana, y no me fallaron al llegar puntuales el día mismo; hacer las comunicaciones para que los apoderados estuvieran en antecedente de la actividad; intentar conseguir desesperadamente el traje de muñeca diabólica (talla interna XD) para cantar “mi muñeca me habló”, de 31 minutos (sí, la peino, y qué jue XD); imprimir las invitaciones; imprimir las entradas; firmar todo ello, que en total hacía una cantidad de 338 papelitos firmados y timbrados; vender las entradas; ensayar con los chicos; reír un rato (nunca falta tiempo para eso); tomar pruebas (no tiene nada que ver con la actividad, pero me trauma tomar pruebas XD); probar las exquisiteces culinarias de “Como agua para chocolate”, cortesía de los chanchitos de segundo medio, que deleitaron a sus compañeros y a mí con las recetas hechas por sus propias manos; recibir una rosa y un caramelo, detalle de dos alumnos que me tienen algo de aprecio XD; descartar el disfraz de muñeca; establecer comunicaciones para acordar otra canción, eL Día aNTeRioR a La PReSeNTaCióN; permanecer en casa junto a mi cuñada y mi exquisito sobrino, mientras mi hermano se iba al hospital de urgencia; matar una araña de rincón que nos tenía histéricas a mi cuñada y a mí, pero más de la risa que del miedo; ensayar la canción; aprenderla esa misma noche; acostarme a las dos de la mañana entre practicar, guardar lo que tenía que guardar, escoger la ropa que usaría (¡mina!) y conciliar el sueño pese a los nervios; y levantarme a las 6:30 en estado de semi coma, semi lista para lo que se venía.

Esos fueron los días previos. El día mismo, mi hermano seguía en el hospital, mi padre se había levantado temprano para ir a verlo, mi cuñada se levantaba para dar desayuno a mi exquisitísimo sobrino y yo me iba sonriente, nerviosa, preocupada, presurosa, rauda, consciente e inconsciente de todo lo que se venía (¡¡¡y todo eso en un solo cuerpo!!!).

Una vez en el Instituto, la tarea fue de besar a todo el mundo (soy besona, y allá lo saben XD); intentar aprender la canción mientras que mi cabeza estaba en otro lado; esperar a que fueran las 11 para ir por mis chanchitos al colegio; recogerlos; dirigirnos a casa de la única persona que no se había presentado, por problemas absolutamente justificables; llegar al instituto de nuevo; ensayar una y otra vez (ahora conmigo como bailarina, para reemplazar a la que había faltado); recibir a mis visitas; conocer a algunas de mis visitas (que después de todo y pese a no haber hablado nada me cayó re bien XD); ensayar la canción ahora con mi visita; disculparme una y otra vez por no saberme la letra (insisto, el mote “extreme” igual está bien para mí XD); aclarar que No SoY PRoFe De eDuCaCióN FíSiCa, SiNo De LeNGuaJe XD; recibir al invitado especial; marcar escenario con mis chanchitos; recibir visitas; poner sillas con mis chanchitos (fueron multiuso ese día… ¡¡¡se pasaron!!!); hacer la minuta de presentación y… esperar a que todo comenzara.

Comienzo de “Cuánto vale el Shosss”: Colegio especial… ¿¿¿Qué??? ¿¿¿Especial dijeron??? Nos miramos sin poder parar de reír… ¿¿¿Así dijeron los animadores para presentarnos??? ¡¡¡¡Jajajajajajajajajaja!!!!


Sí, dijeron especial, pero nos faltó oír la segunda parte… era “especial” por su buena disposición y sus ganas de servir… eso los hace especiales, pero en el sentido más enriquecedor de la palabra. Sí, el animador tenía razón: son especiales… son únicos =)

Baile terminado, todos a cambiarse ropa, que el furgón los espera… yo también, pero no me debo ir aún, sólo debo prepararme para cantar la canción cuya letra nunca me aprendí… Cantamos… Obvio, la letra se me olvidó y recurrí a mi glamoroso lyric de hoja cuadriculada (pero sin flequillos, nunca tan shanta) para cantar mi parte mientras mi compañero de canto me miraba con ojos de “¡pusha!”. A eso sumamos la evaluación del jurado: “Salió lindo, pero Susana leyó (vergüenza extrema manifestada en la sangre que se me subió a la cabeza y no bajó sino horas después)… sin embargo, ambos tienen una voz muy linda, y entregan un feeling bien rico… ¿tienen alguna relación?” “Nones, dicen las dos caras (y veo otras dos caras que sueltan una carcajada cómplice)” “Ah… no tienen… bueno, en fin… ambos tienen futuro como cantantes” (claro, si tuviéramos 17 podría ser, pero como que ambos ya nos dedicamos a otra cosa XD)

Luego, volver a la tarea de coordinadora (¡ah! ¿Mencioné que yo coordinaba la actividad?); hacer los diplomas por participación; despachar y agradecer infinitamente al resto de los chanchitos, que se habían quedado a verme cantar (y que por cierto al parecer me grabaron… ¬¬); agradecer a algunas de mis visitas, que ya se iban; hacer la entrega formal de los diplomas; regalos varios a los invitados especiales; y la bienvenida a la banda de rock; luego de lo cual recién pude desocuparme; tomar asiento sin cargo de consciencia y conversar con mi visita final; irnos 15 minutos después, caer en cuenta de que tenía puestos unos zapatos con un taco que no me merecía e ir a comer comida china, para pasar el trago agridulce con carne mongoliana…

Experiencia extrema, vuelta a casa al final y un recuerdo grato que no se irá jamás... Agradezco especialmente a Oscar por todo esto. Gracias a él pude conocer PELP e ingresar a él, y, con ello, a todo cuanto ahora me da razones para ser muy, muy feliz ^^

Si me preguntaran cómo evaluaría este año (creo que la nostalgia de vísperas a mi cumpleaños se hace patente), usaría una sola palabra: AMOR. En Teletón y en el colegio (con mis “especiales” alumnos) descubrí que gracias al amor que damos y recibimos existe la alegría, la magia y la fe misma de que hay un Dios que nos ayuda a paliar cualquier asomo de tristeza con un abrazo fuerte y cargado de aquella energía que mana generosamente, de quienes lo esperamos y de quienes no.

Gracias por la experiencia. A Dios. A todos.
Susana.